LA RAÍZ DEL TODO


Desde el campo de la producción artística y desde la relación que se ha establecido con el espacio público en la salud, se puede dilucidar al menos dos sentidos:
- Por una parte la obra de arte como agente decorador, facilitador de la estadía en el consultorio que posibilite al afectado olvidarse del asunto que lo aqueja, manteniendo así la posible ayuda fuera de él, es decir la obra como puente de alineación.
- Por otro lado la obra como dispositivo que permite la introspección del usuario, estableciéndose desde la terapia por un lado (en la que el proceso de construcción de la obra generan en el usuario, inserto en esta construcción, un espacio de introspección de recreación y de reordenamiento de su situación) y desde la generación de obras decoficadas por otro, en las que el usuarios figura como espectador.
La mantención (simbólica por cierto) de un sistema organizativo que asigna a cada participe del espacio consultorio, un rol diferencial, anclando en su propia definición: Funcionario (quien posibilita y resguarda el normal funcionamiento de la institución) y Paciente (quien espera atención), es reforzada por la primera mirada.
Las obras que hemos venido desarrollando, han tenido como finalidad acercarnos como usuarios, a la segunda mirada, es decir, posibilitar en el habitante del consultorio (paciente y funcionario) un quiebre en su rutina, recreándose de manera introspectiva, mirándose descifrar los códigos y señales presentes en ellas para generar una experiencia íntima.
El esfuerzo del proyecto, se centra en hacer que estas interrelaciones dejen de ser simplemente funcionales, y pasen a ser personales, en el supuesto de que la salud no es sólo la ausencia de enfermedades, sino también, la forma en que nos logramos parar frente a la realidad. Es, en cierta forma, operar desde la certeza de que una mejor calidad de la relación entre quienes conviven en la sala de espera, puede mejorar también la salud (la vida) de las personas involucradas.
La Raíz del Todo corresponde a esta mirada de la acción de arte. La construcción manual, la vinculación de cada uno con las materialidades, un estado de conciencia distinto, como los monjes en el Tibet, como un campesino en Maule, o como cualquiera que al realizar una labor reiterativa logra reconocerse como individuo. VÍCTOR NUÑEZ

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