NUMINOSA/MENTE


Inevitablemente la experiencia sensorial del cuerpo se impone al internalizarse completamente en el túnel de luz que invade el pasillo. Una invitación a que nuestro ser se conecte con niveles energéticos des-fragmentados en frecuencias de luz y color equivalentes a los centros chacras del cuerpo humano. Una ventana a un universo fractal más allá de lo palpable, donde todos los fragmentos se estructuran en un orden coherente. No somos seres individuales ni separados, sino que somos parte de un todo de conciencia infinita de donde fluye la energía que se materializa en cuerpo.
El proceso de sanción es muy ajeno a nuestra cultura. Sanarse es mucho más y es muy diferente a la acción de eliminar o suprimir los síntomas. La ciencia médica occidental ha perpetuado un camino de fragmentación, separando mente de cuerpo, pensamiento de emoción y órganos de órganos. Este proceso ha producido un gran avance tecnológico en la ciencia de eliminación de síntomas, pero no resuelve el problema de la sanación. La sanación involucra un proceso de des-fragmentación, re-integración, re-unificación (re-conocer las partes y re-unirlas), es un proceso de toma de conciencia del ser y del todo, de nuestra verdadera naturaleza y ordenamiento en un espacio multidimensional.
Hoy se realizan tratamientos invasivos para atacar enfermedades que equivalen a eliminar “terroristas” bombardeando indiscriminadamente a un pueblo y matando a miles de civiles en el proceso. Cuando el sistema inmunológico de un cuerpo es saludable la enfermedad es mantenida en jaque. Pero aquí estamos en pleno siglo 21 con tratamientos que destruyen el sistema de defensa natural del cuerpo en busca de la “sanidad”.
El proceso de sanación involucra la expansión de conciencia y la toma de responsabilidad del ser, liberándose de hábitos y emociones que se manifiestan físicamente como enfermedad y que producen bloques en el flujo natural de la energía que debilitan nuestros sistemas naturales de defensa. El proceso de sanación es hacerse responsable completamente por todo lo que existe. Si uno crea un des-orden, puede volverlo a su orden.
La obra invita a no ser sólo espectadores/pacientes de una creación, si no que a ser creadores y co-creadores de realidades colectivas y propias y como serpiente cambiar de piel replanteando la existencia en un universo en constante movimiento hacia la unidad. SIMÓN FUENTES

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